Mas Okun no había olvidado lo acontecido, por lo que resolvió que la paz no reinaría entre los pueblos del Día y de la Noche ni entre estos propios pueblos entre sí hasta que apareciera un héroe lo suficientemente fuerte como para unirlos y traer la paz a todos los rincones del nuevo país.
Este país se llamó Ladnok, que en lenguaje divino significa esperanza. Y así es conocido por todos.