El país de Ladnok
Hace mucho, mucho tiempo, tanto que ya nadie lo recuerda, ni siquiera los libros ni las leyendas lo mencionan, los pueblos de Okun vivían en paz y armonía en el país de Ferono.
Celebraban juntos grandiosas fiestas, cantaban las mismas canciones y adoraban a los mismos dioses. Estos, por su parte, servían a Okun, el Creador de todas las cosas. Mas una sombra se cernió sobre el país y, con ella, la unidad de los pueblos fue peligrando más y más. Los pueblos de los orcos, los goblins y los trols urdieron planes para hacerse con el poder.
Los pueblos de los humanos, los enanos y las hadas trataron de anticiparse y, así, poco tiempo después, la sangre corrió por primera vez sobre la tierra de Ferono y pronto ardieron todos los hogares y templos de los Dioses. No había quien pudiera acabar con el Mal, pues Orkun, lleno de cólera al contemplar tales atrocidades, prefirió callar